En este número de la revista, el Cerlalc presenta perspectivas diversas frente a la política del Precio Fijo . Proponemos una reflexión a fin de que los países de América Latina conozcan los beneficios que esta estrategia ofrece. Unificar los precios de venta al público al detal, que en la región sólo sucede en Argentina, Ecuador, España, México y Portugal, protege todos los estamentos que conforman la cadena editorial. De esta manera, se preservarán los libros de menor demanda –especializados, de ensayo y poesía-, los nuevos autores, se permitirá una cobertura justa del mercado; y por otra parte, se beneficiarán las librerías. Hay que tener en cuenta que sin el precio fijo, las grandes superficies son las que tienen los grandes beneficios con la venta de Best Sellers , con precios con los que no pueden competir las librerías.

Para el Cerlalc es importante incentivar la reflexión en sus países miembros en torno a las disposiciones legales frente al libro, a fin de que cada uno la adapte a su realidad particular, sin perder de vista las dinámicas del mercado editorial iberoamericano. Este interés se inició con la formulación de la Ley Tipo, o Ley de Guayaquil, con el propósito de que existiera un punto de referencia normativo a partir del cual cada país instaurara sus propias leyes del libro y de fomento a la lectura.

Después de que Argentina incorporara la ley de precio fijo, México y Ecuador se han sumado a esta iniciativa que fue aprobada por el congreso en el 2006. Garantizar un único precio de venta al público coincide en estos países, con sus políticas frente al mercado editorial.

Considero importante mencionar algunos puntos de la ley mexicana: I. Fomentar y apoyar el establecimiento y desarrollo de librerías, bibliotecas y otros espacios públicos y privados para la lectura y difusión del libro. II. Hacer accesible el libro en igualdad de condiciones en todo el territorio nacional para aumentar su disponibilidad y acercarlo al lector. III. Fortalecer la cadena del libro, con el fin de promover la producción editorial mexicana para cumplir los requerimientos culturales y educativos del país.

Coincidimos en la importancia del precio fijo para el sector librero, espacio clave para fomentar la bibliodiversidad y el acceso de la población a los libros en Iberoamérica.