Los tratados de libre comercio entre los Estados Unidos y diversos países latinoamericanos y la negociación que se dará más adelante para definir el futuro del ALCA, finalmente permitirán construir una zona comercial común en las Américas que, sin embargo, estará conformada por tres zonas distintas desde un punto de vista idiomático. La zona hispano-parlante, la zona anglo-parlante y la zona luso-parlante. Durante décadas y siglos casi todos los productos han tenido tasas y aranceles que protegen las producciones nacionales, además de servir como fuente de recursos fiscales, pero nunca estuvieron afectados por barreras idiomáticas. El libro, al contrario, ha tenido pocos o ningún tipo de aranceles y ha estado amparado por los Convenios Internacionales de Florencia . (1950) y Nairobi (1976) y por disposiciones nacionales como Leyes del Libro que permiten su libre circulación, pero su comercio siempre ha estado sometido a las barreras del idioma. Un libro solo puede ser leído por quien conoce el idioma en que fue escrito. La traducción ha sido la opción para irrigar los contenidos para otros mercados idiomáticos, significando, en todo caso, una nueva gestión editorial.

Quiero hacer una reflexión que ronda en mi cabeza desde hace tiempo: ¿Que pasaría si efectivamente, en el transcurso de las próximas décadas, las Américas se vuelven un solo continente en dos de las tres zonas que mencione anteriormente, dónde el inglés y el español sean lenguas de común uso? No solo estoy pensando en la población hispana en los Estados Unidos, pienso sobre todo en los niños norteamericanos que aprenden español como segunda lengua en sus escuelas; en los exámenes de inglés (TOEFL, IELTS, EFL, ESOL, etc.) u de otra lengua cuyo dominio tenga que ser positivamente evaluado como requisito para el grado universitario. Pruebas como las anteriores son exigidas en cualquier disciplina, exigido hoy por países latinoamericanos, y la mayoría de estudiantes escoge el inglés como segunda lengua para el desempeño de sus disciplinas. Y tal vez sea un hecho, que cada vez son más los colegios que enseñan inglés.

Los tratados de libre comercio de por sí, no son de ninguna manera instrumentos que incidan en cambios tan relevantes como el empleo de una segunda lengua por los ciudadanos, pero me inclino a pensar que aceleran todos los proyectos que tengan impactos en los negocios. Las empresas editoriales en los Estados Unidos que desde hace un tiempo están trabajando proyectos editoriales en español para el mercado externo, empiezan a acuñar el español para el mercado norteamericano. Una mirada al catalogo Publishing American Publishers of Latino Voices de la AAP nos permite constatar los primeros destellos de esta realidad de negocios. No conozco qué tan importantes sean las ventas, seguramente aún insignificantes, si tomamos las ventas totales de las editoriales en los Estados Unidos que superan los 26800 millones de dólares; pero no dejan de sorprenderme los hechos: SCHOLASTIC incluye 20 títulos en español, Rayo, editorial de Harper Collins, incluye 7; Pangaea 6; Touchstone una división de Simon and Schuster1, 4; Arlequín 4; American Academy of Pediatrics 4; Rodale 13; Trurtle Books 9; Harcourt4; McgrawHill 4; PelicanPublihing 3; Gival Press 3; Holighton Mifflin 34; WILEY 9; Warner Books 4; Littele, Brown and Company 16; Hotzbrinck Publishers 7, Randon House 20.
En el catálogo está también Santillana USA con 20 títulos. Cuando ellos lleguen a editar más masivamente para el mercado norteamericano, sin duda habrá un impacto en el flujo de comercio, pues viabilizará sus exportaciones en español.

Pero a su vez el mercado editorial norteamericano puede ser 10 veces más grande que todo el mercado de los países latinoamericanos juntos. ¡Algo de ese mercado puede y debería estar en las estrategias de los editores latinoamericanos! Los que han participado en la feria de Guadalajara han experimentado las compras de la red de bibliotecas de los Estados Unidos y de algunos distribuidores y libreros. Estoy seguro que las empresas más grandes han mirado y se encuentran analizando con más cuidado los nichos que pueden ser estratégicos para sus fondos.

La realidad es que el número de hablantes de español en los Estados Unidos presentó un incremento del 62% entre 1990 y el año 2000 (28Millones); y que un reciente censo muestra que los latinos representan un 13% de la población total en los Estados Unidos y el 35% de este grupo son menores de 18 años. Para el 2003 se estima que uno de cada cinco niños de los ee.uu. será hispano. En la actualidad, el español es la segunda lengua de los niños en las escuelas de este país.

Hoy en día, como se verá más adelante, Latinoamérica exporta muy poco a los Estados Unidos. Solo con las exportaciones de libros cuya impresión contratan los norteamericanos en México, Colombia y Perú se llegan a los 80 millones de dólares.

Pensar en el libro no es lo mismo que editar y colocar los libros en los mercados. El tratado de libre comercio con los Estados Unidos tendrá implicaciones en la cadena productiva del libro y en especial en los países que tienen industrias papeleras. Ellas, con la debida protección en tiempos para su desgravación arancelaria, se volverán más eficientes, logrando mejores precios en el papel permitiendo que los libros se produzcan más baratos.

Habrá toda una tarea empresarial y cultural que abocar para lograr una cuota del 0.05 % del mercado norteamericano, que es más que duplicar las exportaciones actuales. Estoy seguro que las empresas gráficas del continente harán parte de esta tarea, y ¡qué bueno sería!, además de importante para la región, que así lo hicieran las editoriales. No veo ninguna razón por la cual no coloquen la estrategia en sus planes editoriales y empresariales futuros. Tal vez, lo que sí se debería pensar es encomendar a los gremios a las cámaras del libro y al Grupo Interamericano de Editores GIE, que las agrupa, la tarea de organizar misiones y buscar recursos para participar colectivamente en las ferias y salones y exposiciones del libro de los Estados Unidos.

¡Le apostaría a ese proyecto!

Para darle un contexto a la situación actual del flujo de comercio internacional del libro, me permito reproducir una parte del Diagnóstico Estadístico sobre la Producción y Comercio Internacional del Libro en América Latina 2003, del CERLALC, que terminamos recientemente y que estará disponible a principios del 2005.

Una referencia al comercio mundial

Las exportaciones de material impreso y literatura crecieron anualmente a una tasa del 7,4% desde 1980 hasta 1998; sin embargo, su participación en el comercio mundial de bienes culturales ha disminuido en un 1,3%, al representar en 1998 el 14,7% del total de exportaciones mundiales de bienes culturales versus el 16% correspondiente al 1980. En libros, desde 1996, las exportaciones han permanecido relativamente constantes, alrededor de 10.000 millones de dólares. Aproximadamente un quinto de las exportaciones las realizan los Estados Unidos, un sexto el Reino Unido, un décimo Alemania (…)

y otro décimo España, México, Colombia, Argentina, Chile y Perú. El 60% de las exportaciones iberoamericanas las realiza España, el 12% México, el 10% Colombia.

Los países anteriores concentran el 57% de las exportaciones de libros. Francia e Italia participan con el 5,8% y 5,6%, respectivamente. El restante 30% se origina en el resto de los países del mundo. Los países que han tenido una mayor expansión en sus exportaciones de libros son Rusia, Singapur, Canadá, Hong Kong, China, México y Colombia, que han pasado del 4,4% de participación en 1980 al 17% de las exportaciones mundiales de libros en 1998.

En relación a las importaciones, la mayor parte tienen como origen a su vez a los Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Alemania, Francia y Suiza, estos 6 países registran el 52% de todas las importaciones. Veinte países realizan el 84% del total de las importaciones.

Al disponer de cifras más recientes (2002), en el cuadro N.° 1, se puede apreciar un comportamiento similar de la presencia en las exportaciones de todos los países, con respecto a 1998. El único cambio significativo es la mayor participación de las exportaciones de China con respecto al mundo, que ascienden al 6,91% un 1,9% más, incluyendo aun las exportaciones de Hong Kong. Un gran porcentaje de las exportaciones de China encuentra su explicación en la venta de servicios de impresión. Este avance convierte a ese país en el cuarto proveedor mundial para el comercio de libros.

Por lo general, el flujo del comercio del libro se da en áreas geográficas o geopolíticas donde se habla un idioma común. Los libros publicados en inglés podrían ser una excepción, porque el inglés es el idioma científico de aceptación universal. Un 90% de los artículos científicos y técnicos publicados en el mundo están escritos en esa lengua . Los idiomas que siguen en las publicaciones científicas son el alemán, que registra 1,2%; el francés, con 0,9%, y el español que registra 0,4%.
Lo anterior, explica en buena parte por qué una porción importante de las exportaciones de los Estados Unidos a países con idiomas oficiales diferentes al inglés se da en el campo de publicaciones científicas, técnicas y profesionales, así como en textos escolares. El inglés, además de atender necesidades de formación o de capacitación, es un idioma que se habla como segunda lengua en muchos países, especialmente en los europeos. La Unión Europea es la receptora del 22% de las exportaciones norteamericanas de libros, aunque los principales mercados de los Estados Unidos son Canadá con el 42%, Inglaterra con el 13% y Australia con el 8 %. Lo mismo le sucede a Inglaterra, que exporta a países de habla inglesa como Estados Unidos, Australia, Irlanda y Sudáfrica. Latinoamérica importó de los Estados Unidos el 27% de todas las importaciones de libros correspondientes al 2001.
El francés es el siguiente idioma como lengua oficial, con 29 países, aunque lo hablan menos personas que el español, idioma oficial en 21 países con 332.6 millones de población. El mayor número de hispanohablantes en un país, cuya lengua oficial no sea el español, se encuentra en los Estados Unidos donde son más de 31 millones de personas , con lo cual serían 363 millones los hispanohablantes.
En contraste, y aunque no son lengua oficial sino en un solo país, los idiomas que más se hablan en el mundo son el hindi y el chino; sin embargo, las publicaciones en esas lenguas trascienden poco fuera del ámbito nacional, por lo que no inciden en el flujo del comercio internacional de libros.
Alemania concentra sus exportaciones de libros a los países europeos en más de tres cuartas partes, especialmente a Austria y Suiza, países donde el alemán es idioma oficial.
Las importaciones de libros en idiomas diferentes al del país y al inglés, generalmente están dirigidas a atender las necesidades de: las colonias de emigrantes, a colegios bilingües, quienes son importadores regulares de libros de texto y literatura; élites culturales o a los editores de otros países.

Con relación a estos editores, a continuación se describirán las contrataciones de servicios de edición realizadas por los editores nacionales, y que finalmente constituyen un producto de exportación para los países prestadores de servicios editoriales y gráficos.

Las exportaciones de contenido editorial y las de impresión por encargo

Las exportaciones de libros se originan de dos fuentes:

1. Las exportaciones realizadas por los editores de libros que editan y producen en sus respectivos países o a través de sus agentes exportadores. Estos libros se exportan a precio de venta editorial e incluyen márgenes de utilidad diferentes, dependiendo de si el destinatario es: una casa editorial establecida en un país en representación directa de sus matrices; una distribuidora comercializadora que tiene la representación exclusiva de los sellos editoriales; una distribuidora comercial de cualquier fondo, sin exclusividad, que importa libros, o una librería u otro detallista que importa para su comercialización en sus propios puntos o en puntos de terceros.

2. Las exportaciones realizadas por las industrias gráficas, atendiendo los pedidos que les formulan editores de otros países para producir físicamente el libro, en el caso de realizar servicios de impresión por encargo. Dichos libros se exportan a precios de impresión, en promedio hasta un tercio del precio de venta editorial.

El libro, como mercancía física, es idéntico en los dos casos para fines de trámites aduaneros, por lo cual el sistema armonizado arancelario por lo general no los discrimina.
La documentación de las exportaciones o importaciones de libros (manifiestos y facturas) es la única que permite la realización de estudios especializados para establecer la proporción de las exportaciones entre el libro de contenido editorial y el libro impreso. En España, dicha información se lleva de manera discriminada y se encuentra disponible en las publicaciones de fedecali. En el resto de Iberoamérica, la información se encuentra disponible de manera parcial en los estudios nacionales de Colombia, Chile y México.
Para un análisis del consumo aparente de libros en un país, se hace relevante conocer si dicho país es exportador de servicios gráficos o no. Ello permitirá hacer las respectivas aclaraciones cuando sea necesario calcular la fórmula de carácter general: consumo aparente igual a producción nacional menos exportaciones más importaciones. El valor de las exportaciones de libros gráficos no debería restarse de la producción nacional editorial.En el contexto de las naciones, los servicios de impresión se ofrecen en todos los países del mundo, con menor o mayor grado de desarrollo tecnológico, dado que ésta es una industria ampliamente establecida; sin embargo, son muy pocos los países del mundo que han desarrollado una experticia exportadora y una logística de entrega que permitan el suministro de los libros en los tiempos requeridos por el editor. Algunos países de Asia como Singapur y China, que hoy incluye a Hong Kong (antes llevaba sus propios registros de exportación), son proveedores de imprenta. En América Latina son exportadores de este servicio: México, Colombia, Chile y Perú. En Europa lo son: España, Italia, Inglaterra y Alemania, para libros de alta calidad gráfica y encuadernaciones de lujo.

Comercio del libro en Iberoamérica

El comercio del libro en la región se ha desarrollado por el flujo existente de las exportaciones de España a Latinoamérica en libros de contenido editorial (pues las exportaciones de servicios gráficos entre Latinoamérica y España y viceversa han sido mínimas) por el comercio intrarregional latinoamericano, tanto de exportaciones editoriales como de servicios gráficos y por las exportaciones editoriales de los Estados Unidos a la región y de la industria gráfica latinoamericana a ese país.

De igual forma, por algunos libros de contenido editorial que se han venido exportando regularmente pero a pequeñas escalas.

Los factores que más han incidido en el comercio exterior del libro son:

- El español como idioma común y el inglés como una lengua fomentada en la región.
- La evolución de las tasas de cambio.
- El grado de desarrollo de las industrias editoriales y gráficas locales.
- La decisión de las empresas editoriales de establecer subsidiarias en otros países, donde además de la actividad importadora editen o impriman. Este punto tiene como efecto disminuir las exportaciones del país sede principal de la editorial, aumentar la producción local y posibilitar, a su vez, el aumento de las exportaciones del país sede de la subsidiaria que edita o imprime. Las principales editoriales españolas tienen hoy subsidiarias que editan o imprimen en algunos países de América Latina.

La labor editorial en el extranjero se ve claramente reflejada cuando se encuentra que las editoriales tienen filiales e inversiones en América. Así sucede con las empresas españolas, norteamericanas, alemanas, francesas e inglesas, mexicanas, colombianas y argentinas, que tienen a su vez inversiones y subsidiarias en otros países latinoamericanos.

Importaciones (8)

La importación total de libros en la región, que había crecido a tasas importantes, como sucedió al pasar de 747 millones de dólares en 1995 a 996 millones en el año 2000 con un incremento de 29%, empieza a registrar decrecimientos, como se puede observar en la gráfica N.º 1, causados por las menores importaciones de libros realizadas por Brasil, Argentina y Venezuela en los últimos tres años. La región importó libros por 998 millones de dólares en el 2001 con una reducción del 13% para el año 2002 y una nueva caída para el 2003, con respecto al año anterior, del 5%.



Origen de las importaciones totales de libros realizadas por América Latina

En el cuadro Nº 2 se aprecia cómo España continúa siendo el principal proveedor de libros de la región con un 30% (aunque perdió tres puntos con respecto al 2002 con la revaluación del euro). Estados Unidos es el segundo proveedor con el 24% (los países del habla inglesa proveen el 28,5% del total). América Latina hispanoparlante incrementó en tres puntos su participación y de esta manera, el comercio intrarregional en el área hispanoparlante ascendió al 28,3%. Colombia sigue siendo el principal proveedor de libros de la región. Alemania, Italia, Francia y Japón proveen un 3,5% de los libros a los lectores de dichos idiomas en el continente. China y el resto del mundo han incrementado su participación en el servicio de impresión de libros.

Nota: 2002 no incluye las importaciones provenientes de Panamá y República Dominicana.
2003 no incluye las importaciones provenientes de Paraguay, Honduras y República Dominicana.
Fuentes: aladi, sieca y Base de Datos de las Naciones Unidas comtrade, México 2002 y 2003 siavi.
De las importaciones intrarregionales, Colombia es el principal proveedor en los últimos tres años, con una participación cercana al 41% en promedio. México es el segundo proveedor con el 20%. Dada la revaluación del euro, las importaciones intrazona ganaron tres puntos de participación. Estas importaciones incluyen las de servicios gráficos y las de contenido editorial.

Cuadro N.º 2

Origen de las importaciones de libros realizadas por América Latina 2001-2003
(Miles de Dólares CIF)

Nota: 2002 no incluye las importaciones provenientes de Panamá y República Dominicana.
2003 no incluye las importaciones provenientes de Paraguay, Honduras y República Dominicana.
Fuentes: aladi, sieca y Base de Datos de las Naciones Unidas comtrade , México 2002 y 2003 siavi,

 Gráfica N.° 2
Origen de importaciones por zonas idiomáticas