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Hacia una escuela de libreros latinoamericana
Tomás Granados Salinas
Milán y Francfort tuvieron un punto en común hace un mes: la ciudad de México. Más que ser un disparate geográfico, esta síntesis urbana pudo llevarse a cabo gracias a la capacitación de los profesionales del libro, pues maestros de las escuelas de libreros de esas dos ciudades europeas asistieron a la capital mexicana para encontrarse con casi 80 personas provenientes de cinco países de Latinoamérica. Y es que el 21 y 22 de octubre pasado se llevó a cabo el II Seminario Internacional para Editores y Libreros, “La librería y sus clientes”, en el que Tiziano Vescovi —profesor de la milanesa Scuola per Librai Umberto e Elisabetta Mauri— disertó sobre el comportamiento del comprador de libros y Herbert Paulerberg —docente a su vez en la Schulen des Deutschen Buchhandels de Francfort— se ocupó de la atención al cliente. Organizado por la editorial mexicana Libraria, con el patrocinio del Fondo de Cultura Económica y el apoyo del Cerlalc, el seminario fue además el acto de lanzamiento de los nuevos títulos de la colección Libros sobre Libros: La librería como negocio. Economía y administración, de Giorgio Brunetti, Umberto Collesei, Ugo Sòstero y el propio Vescovi, y El arte de vender libros. Técnicas de venta y atención al cliente para libreros, de Paulerberg.
La sede del seminario fue la Unidad Cultural Jesús Silva Herzog, en la casa matriz del fce , que es un lugar de ensueño —tal vez por la rara mezcla de los jardines, basados en las irregulares formas de la piedra volcánica, y la funcionalidad de las instalaciones—. Ahí se reunieron cerca de 80 libreros y editores —se esperaba unos 60—, provenientes de una decena de ciudades de todo México y de Venezuela , Colombia y Argentina , en lo que fue no sólo una actividad de capacitación sino un improvisado congreso profesional, con el usual tejido de redes personales y gremiales. Entre los asistentes mexicanos hubo libreros de grandes cadenas —como Gandhi, Educal, Librerías de Cristal y Sanborns— y libreros independientes de ciudades como Valle de Bravo, Chihuahua, Oaxaca, Guadalajara y Querétaro; por su parte, dos libreros venezolanos, una colombiana y uno argentino le dieron al seminario la pátina multinacional que confirma su vocación de servir como punto de encuentro en la búsqueda de soluciones panamericanas para el sector.
En la mañana del jueves 21, Consuelo Sáizar, la directora del Fondo, inauguró el seminario y confió en que la mancuerna de libros editados y cursos como ése sirvieran para mejorar la cadena del libro. El profesor Vescovi —que había tenido el infortunio de no encontrarse con su equipaje al llegar a México, no obstante lo cual se comportó con la prestancia del docente experimentado que es— hizo una muy bien estructurada presentación sobre las razones que llevan a un cliente a escoger tanto librerías como obras, y luego expuso posibles rutas que el librero puede seguir para convertirse en un sobresaliente punto de referencia, ya comercial, ya informativo. El representante de la escuela milanesa fue muy enfático en la necesidad de establecer relaciones de fidelidad con los clientes y en la importancia de crear una fórmula empresarial rentable en el largo plazo, con una imagen coherente y eficaz, que eche mano de diversos mecanismos de comunicación. Ayudado por un par de traductoras simultáneas que sabían poner en español toda su simpatía y concisión, Vescovi produjo en su audiencia el entusiasmo del alumno que de inmediato quiere poner en práctica lo aprendido en clase.
Al día siguiente intervino Herbert Paulerberg, que arrancó mostrando a los asistentes un video con la filmación de algunas librerías mexicanas que había realizado en los días precedentes, a manera de prólogo para entrar en materia. Presentó muchas maneras distintas de involucrar al público en la presentación de la mercancía, desde la vitrina hasta los decorados, y luego se detuvo en los puntos primordiales de la atención al cliente, sobre todo en el diálogo que permite al librero descubrir lo que el comprador requiere. Un tanto atropellada por la insuficiente calidad de la traducción simultánea y por el uso de muchos sistemas de proyección, la exposición concluyó en un ejercicio en el que un par de asistentes simulaban un encuentro en la librería, comentado por el profesor de la escuela de Francfort.
Las sesiones en ambos días fueron por la mañana y por la tarde, con una pausa para comer. Con el ánimo de continuar en las mesas la atmósfera construida durante las exposiciones, el menú de cada día se basó en la tradición gastronómica y libresca del país del ponente; así, el jueves 21 se ofreció una minestra Bodoni —y entre las verduras podían verse pequeñas letras de pasta—, una escalopa Feltrinelli —la salsa de tomate era de una tonalidad cercana al color corporativo de la cadena de librerías— y como postre unos originales fetuccini Calvino —de chocolate dulce, bañados en una salsa de chocolate amargo con helado de vainilla—; el jueves 22 el recorrido gastronómico incluyó la Guttenbergsuppe —un bien condimentado consomé con un poco de pasta—, el estofado de res Frankfurt con las muy germánicas papas y para rematar una bavaresa Günter Grass —con salsa de frambuesas, para ser tan agridulce como el ganador del Nobel en 1999—. Y como no sólo de alimentos físicos vive el librero, se ofreció a los cuatro ganadores de un sorteo la posibilidad de asistir a la principal sala de conciertos de México, la Nezahualcóyotl de la unam , para escuchar a la Orquesta de Cámara de Munich, el jueves, y a I Solisti Veneti, el viernes, con lo que la formación profesional se redondeó con estas pequeñas distracciones culinarias y musicales.
Es conveniente recordar que Libros sobre Libros ofrece a los profesionales del libro, bajo un solo sello y de manera sistemática, herramientas prácticas para la diaria ejecución de sus labores y reflexiones sobre los alcances y limitaciones de su quehacer. La coeditan Libraria y el fce y hasta el momento ha publicado obras sobre administración y comercialización editorial; las dos citadas, más Cómo seleccionar títulos rentables. Herramientas estadísticas para la venta de libros, de Leonard Shatzkin, están dirigidas a los libreros y buscan contribuir a que éstos lleven a cabo su trabajo de mejor manera, con mayor facilidad y generando mayores beneficios, tanto culturales como económicos. La librería como negocio es la traducción al español del libro de texto de la escuela de Milán; ofrece un panorama general de las funciones administrativas, financieras y de marketing de una librería, con un sensato equilibrio entre el desempeño pecuniario y el compromiso cultural. Por su parte, El arte de vender libros muestra a quienes atienden a los clientes la importancia del diálogo de venta, de comprender las necesidades y las expectativas de las personas que entran a la librería en busca de algo (no necesariamente libros).
A semejanza de lo ocurrido en este año, en 2003 se realizó el primer Seminario Internacional para Editores y Libreros, entonces dedicado al marketing editorial y con la asistencia de Thomas Woll —autor de Editar para ganar. Estrategias de administración editorial —, David Cole —autor de Marketing editorial: la guía — y Steve Bohme —director de investigación de la única empresa en Inglaterra dedicada en exclusiva a explorar sistemáticamente el mercado inglés del libro—. Vale la pena anticipar que en 2005 el tercer seminario estará concentrado en la gestión de proyectos editoriales, especialmente lo relativo a la edición de libros de texto, y en él participarán las autoras de los nuevos libros de la colección. En ese año, asimismo, saldrán a la venta las primeras obras sobre historia del libro y la edición, pues nuestro oficio —ya sea concebir textos, editarlos o venderlos— exige el conocimiento de su pasado para ser ejercitado en toda su deliciosa amplitud: de entrada, aparecerá una reedición del clásico La aparición del libro, de los franceses Lucien Febvre y Henri-Jean Martin; El negocio de la Ilustración. La historia editorial de la Encyclopédie, 1775-1800, del historiador estadounidense Robert Darnton, y una apasionante (y tristemente conmovedora) obra acerca de la destrucción de bibliotecas.
Al concluir las sesiones del seminario, quedó en el ambiente la gana de proseguir con actividades semejantes, pues está claro que la capacitación sigue siendo un asunto pendiente en todo el ámbito de lengua española. Es por ello importante anunciar que este seminario tiene posibilidades de convertirse en el pie de cría para otras acciones a favor de la profesionalización de los libreros: así, en enero próximo dos libreros mexicanos y el autor de estas líneas viajarán a las costas del Adriático para participar en el curso de especialización que imparte la escuela Umberto y Elisabetta Mauri en Venecia, como antecedente de una relación más estrecha entre la escuela italiana y Libraria, que buscará fungir como embajada en América Latina de ese centro de capacitación; un primer efecto de ese vínculo podría darse en la próxima feria del libro de Buenos Aires, durante la cual se buscará un espacio para impartir conferencias semejantes a las que dictó Vescovi en México, acaso en compañía de otro de los autores de La librería como negocio.
El seminario, pues, fue en sí mismo un laboratorio de formación, pero sobre todo sirvió para tomar el pulso a la comunidad mexicana de libreros para establecer ahí y en otras naciones un centro de capacitación que contribuya a mejorar la red de librerías. Más allá de la buena respuesta y de la favorable calificación que los asistentes otorgaron al II Seminario Internacional para Editores y Libreros, el paso natural de iniciativas como ésta es la fundación de un organismo gremial latinoamericano que aporte herramientas profesionales y ayude a mejorar las condiciones internas en que operan las librerías del continente. Ojalá en un futuro no muy lejano estos dos días de clima italo-alemán se vean en retrospectiva como la actividad que disparó la creación de una escuela en que editores y libreros se preparen para cumplir mejor su vocación: lograr el feliz e improbable encuentro entre un lector y el libro que le hace falta. Seamos optimistas al respecto: sólo así las perennes crisis de la región no lograrán doblegarnos. |