| Fallece en México Mauricio Achar, fundador de Librerías Gandhi
El pasado 9 de noviembre, a los 67 años, murió en Ciudad México uno de los libreros mexicanos más reconocidos: Mauricio Achar.
Había fundado en 1971 la primera de las Librerías Gandhi, todo un símbolo del libro en México. Hoy la librería cuenta con 10 sucursales.
Nuestra habitual colaboradora Elisa García, gerente de la sucursal de Librerías Gandhi en Lomas, escribió para el Boletín RED LIBRERÍAS este perfil de Achar.
1931-MAURICIO ACHAR-2004
“Fallece el librero mayor” . Así decía un encabezado en el periódico Reforma de esta ciudad, el miércoles 10 de noviembre.
El señor Mauricio falleció de un infarto, sorpresivamente, en la mañana del martes 9. Su corazón era muy grande y, por estar ocupado con tantas personas que quería, seguramente ya no pudo más.
En 1971 abrió la primera librería del grupo Gandhi en el sur de la ciudad de México, que incluía un foro y cafetería en donde han estado grandes actores, músicos, escritores, lectores, jugadores de ajedrez, etc. Esto la distinguía de las demás. Hoy hay ocho más en la capital y otras dos en provincia: Monterrey y Guadalajara. Actualmente somos 400 personas que laboramos en el grupo. Algunas ya son jubiladas y otros tienen la antigüedad desde la apertura de la primera librería.
En julio del 2002, junto con la UNAM, creó el proyecto “Un metro de libros” que se estableció en 32 estaciones del Metro en la ciudad y un expendio “Un kilo de libros” ubicado en la Central de Abastos. Se venden en metros y kilos, miles de ejemplares.
Gran comerciante visionario. Sabía qué comprar, cuánto comprar y cómo comprar.
Decía que “había que apostarle a los libros” y casi nunca le falló.
Fue mecenas de muchos artistas, escritores y pintores. Con estos últimos, acostumbraba a hacer “trueques”: les daba libros y recibía cuadros. Esta es una operación que me fascina en lo personal y que convendría volver a practicar...
Era sencillo, simpático, gozador de la vida y bromista. Se llevaba igual con sus colaboradores cercanos, como con quien limpia la librería, o con vendedores, agentes de editoriales, jefes y gerentes.
Podría pasar horas contando anécdotas de las vivencias que tuve con él, en reuniones de trabajo, comidas, viajes a las Ferias, etc. Pero sirvan estas pocas letras como homenaje para “El señor de los libros”, amigo y jefe, que nos deja una gran tarea de seguir con la misión apasionada de ser “librero”, oficio que día a día sigo queriendo y descubriendo a lo largo de los siete años que tengo de pertenecer al grupo.
Señor Mauricio: lo recordaré como un personaje y amigo. ¡Y le agradezco la pasión por el oficio que me contagió! |