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EL LIBRERO EN LOS LIBROS
Notas para libreros El entusiasta José María Barandarían –antiguo director de CEGAL- nos envía diariamente reflexiones sobre la profesión librero, el mundo del libro, la lectura y los lectores. Quienes estén interesados en recibir los mensajes diarios pueden escribir a: info@convalor.biz.
Estas son algunas de las reflexiones que recogemos para los lectores del Boletín RED LIBRERÍAS.
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"Hay librerías que son cementerios de palabras, con nichos hasta el techo, parvas en los rincones y paquetes sobre las mesas. Algunas crean la ilusión de que buscando vas a encontrar cualquier cosa; en otras, la sensación de que todos los libros son prescindibles. ¿Sabés dónde está la diferencia? En los dueños. Detrás de cada librería hay un hombre responsable de su cara". (Héctor Yánover, librero argentino recientemente fallecido).
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“ Nada, ni una película ni una fotografía, se puede comparar con la felicidad y sensación de plenitud que produce pasar los dedos sobre las páginas de un libro”. (Umberto Eco; El Semanal 17/10/2004)
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La librería es un centro de información, un lugar para el análisis y el reposo del alma, no un almacén diseñado para consumir más a más velocidad. El librero, en fin, ejerce una tarea que desborda los exiguos beneficios que obtiene en cada operación. (Mario Bango; La Voz de Asturias 1 noviembre 2000)
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“ A mí de los libros me fascina que no hay que enchufarlos, en un momento en que parece que todos los placeres vienen con cable”. (Laura Restrepo, El Correo 21-04-2004)
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“Su dueño, un librero a la vieja usanza, que lee y ama los libros, y aconseja y orienta a sus clientes, organiza recitales, lecturas, firmas y debates de alto nivel en su hospitalario local, seguía resistiendo, sólo que ¿por cuánto tiempo más?” (Mario Vargas Llosa).
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Según Gianni Rodari, hay al menos siete modos a través de los cuales los adultos consiguen hacer odiar la lectura a los niños: decir a los niños de hoy que sus coetáneos de antes leían mucho más; considerar que los niños tienen demasiadas distracciones; echar la culpa a los niños si no les gusta la lectura; trasformar el libro en un instrumento de tortura; negarse a leer al niño; no ofrecer una elección suficiente; mandar leer.
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