Boletín de la Red Latinoamericana de Librerías No.5 ir a Boletín CERLALC    

 
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Muerte de más librerías en España

“Si por aquí llueve, por allá no escampa”, dice el adagio que viene preciso para comparar la situación de las librerías de América Latina con las de España. En un reportaje del 2 de junio aparecido en la separata del periódico ABC se indica que España pierde al año un 4% de sus librerías independientes y que a ese ritmo desaparecerán todas en 25 años.

Apartes del reportaje de Rosa María Echeverri, cedido con autorización del editor.

Salta la alarma. El propio Antonio Muñoz Molina puso el dedo en la llaga en el primer acto de la inauguración de la Feria del Libro. «Todos tenemos que defender el precio fijo del libro si queremos que sobrevivan las librerías». El caso es que los pequeños libreros están en pie de guerra. En muchas casetas se puede leer: «¿Imaginamos un país sin librerías? Las librerías pequeñas se mueren». Y, a continuación, plantean los motivos de esta agonía. «Competencia desleal de las grandes superficies. Venta directa de las editoriales al lector. Mayores descuentos del distribuidor a las grandes superficies. Nuestro «top-manta»: las fotocopias».

La situación es tan crítica que se ha montado hace un año la Asociación de librerías LEA (Librerías Asociadas Especializadas), integrada por 22 librerías (http://www.libreriasespecializadas.com). Su presidente es Juan Saura y la vicepresidenta, María García Morales, de Ecobook, Librería del Economista. «No podemos luchar contra las grandes superficies, afirma, con sus horarios, aperturas de domingos y los descuentos encubiertos». La realidad es que las pequeñas librerías suelen pagar a sus proveedores entre 30 y 60 días, mientras que los grandes grupos lo hacen entre 90 y 120 días.

Denuncia que editores y distribuidores «realizan una venta final al cliente puenteando a las librerías. Este hecho es una realidad en el mundo universitario y muchas librerías vivimos de la universidad». Ellos solicitan que se arbitren fórmulas legales para evitar esta situación. «Se aprovechan de que existe un vacío legal en este campo, manifiesta la vicepresidenta de la asociación. Pretendemos que se regule esta situación, tanto en los organismos públicos como privados. Se podría plantear una normativa para que se compre en librerías españolas. No queremos subvenciones, sino poder trabajar con eficacia». El libro se regula por un real decreto que establece el precio fijo y que lo marca el editor, «pero también lo quieren quitar».

Otra reivindicación son los importantes descuentos que las distribuidoras marcan a las grandes superficies. «Nunca te lo dicen, claro, pero se trata de diferencias sustanciales y además muchas veces los editores se saltan a los distribuidores», manifiesta. En el universo de las fotocopias reina la ley del hampa y se calcula que el libro de texto universitario ha perdido en los últimos años un 60 por ciento de su facturación debido a las fotocopias. «En algunos sitios, comenta, tienen los libros fotocopiados y hasta encuadernados».

La solución para paliar esta crisis, señala María García, puede ser que el cliente compre siempre a través de las librerías, «del mismo modo que un coche no se adquiere en la fábrica, sino en un concesionario».