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Colección de libros para libreros
Bajo la dirección editorial de TOMÁS GRANADOS SALINAS,
el Fondo de Cultura Económica y Libraria publicarán
dentro de la colección Libros sobre Libros, un magnífico
libro que todo librero debería tener en su librería
y en su biblioteca personal: Cómo seleccionar títulos
rentables. Herramientas estadísticas para la venta de libros
de Leonard Shatzkin.
Igualmente se espera que en el transcurso del 2004 aparezca otro
libro dedicado al mercadeo de las librerías, publicado originalmente
en Italia por la Escuela para formación de libreros Umberto
y Elisabetta Maura, en Milán.
De forma exclusiva para el Boletín REDLIBRERÍAS el
director de la colección, el estimado Tomás Granados,
ha autorizado la reproducción del prólogo del libro
de Leonard Shatzkin, antecedido por una presentación suya.
*******************
Nota del editor
La industria editorial no suele ser tema de interés de la
industria editorial. Aunque cada vez hay más, los libros
acerca de la edición de libros siguen siendo escasos y, salvo
un par de excepciones en el ámbito de lengua española,
están dispersos entre los catálogos de diversos editores.
Libros sobre Libros pretende ofrecer a los profesionales del libro,
bajo un solo sello y de manera sistemática, herramientas
prácticas para la diaria ejecución de sus labores
y reflexiones sobre los alcances y limitaciones de su quehacer.
La idea que anima la selección y preparación de las
obras es contribuir a que los agentes involucrados en el ciclo del
libro lleven a cabo su trabajo de mejor manera, con mayor facilidad
y generando mayores beneficios, tanto culturales como económicos.
Esta obra inaugura nuestra línea dedicada a uno de los eslabones
más importantes de la cadena libresca: las librerías.
A pesar de que constituyen la principal salida de ejemplares para
la mayoría de las editoriales -si bien cada vez son más
significativos los otros canales comerciales-, los nexos entre unas
y otras no suelen ser tan sólidos como cabría esperar,
al punto de que a menudo se establece entre ellas un irracional
antagonismo. Acaso eso explica la parquedad de libros dirigidos
a quienes laboran en las librerías. Pero el fortalecimiento
de todo el sistema de circulación de libros exige que se
refuerce el vínculo entre quienes los producen y quienes
los hacen llegar al consumidor final. El libro que usted tiene frente
a sí es un intento por lograr este objetivo.
Las herramientas estadísticas que se ofrecen aquí
pretenden que los libreros enriquezcan su manera de tomar las decisiones
de compra, etapa que sin duda es la labor fundamental del responsable
de la librería. No son varitas mágicas que convertirán
en exitoso cualquier negocio sino instrumentos de análisis
con los que puede mejorarse el desempeño empresarial, pues
harán que el lector preste atención a asuntos que
suelen pasar inadvertidos, como el gran efecto que tiene la rotación
de inventario en el resultado global de una librería. (Cabe
destacar que el argumento medular puede aplicarse en el ámbito
de la producción de libros a la hora de elegir el tamaño
óptimo de la tirada; después de todo, cuando el editor
solicita al impresor un cierto número de ejemplares actúa
como cuando el librero pide a ese editor un cierto número
de ejemplares.)
La edición original de esta obra apareció a finales
de la última década del siglo XX, si bien algunos
de sus ejemplos provienen del decenio anterior y aun de antes. Pero
la agudeza del análisis sigue siendo vigente, pues los planteamientos
del autor tienen una contundencia que soporta el paso del tiempo.
Leonard Shatzkin fue un singular actor en el escenario editorial
estadounidense, pues se desenvolvió en casi todas las actividades
que competen al sector, siempre con curiosidad y deseos de comprender
las prácticas profesionales para mejorarlas.
Puesto que este libro está dirigido a libreros de habla hispana
en todo el mundo, nos pareció engañoso utilizar en
la traducción de los ejemplos numéricos una moneda
en particular, por ejemplo el peso o el euro, pues habríamos
sido involuntariamente desdeñosos con las otras divisas usuales
en nuestra área idiomática. Preferimos mantener en
dólares las cifras presentadas por Shatzkin, pues así
la ajenidad será pareja y, sobre todo, las explicaciones
no perderán utilidad. Hemos procurado, por otra parte, aclimatar
los ejemplos, pero por momentos no queda más remedio que
recurrir a la realidad a la que se refiere el autor, como cuando
se habla de los mayoristas y de la rapidez de respuesta para los
pedidos especiales.
Además de las enseñanzas que una obra como ésta
puede dejar en sus lectores, la lección a la que parecía
apuntar Shatzkin es más sutil. Hay aquí un alegato
en pro del uso sistemático de la información que genera
y posee toda librería, en pro de compartir esa información
entre negocios independientes y, finalmente, en pro de la incorporación
de la estadística a la panoplia con que la gente del libro
combate cada día. Si estos novedosos afanes producen resultados,
la memoria de Leonard Shatzkin habrá sido honrada.
TOMÁS GRANADOS SALINAS
Director de la colección
********************
Cómo seleccionar títulos rentables.
Herramientas estadísticas para la venta de libros de Leonard
Shatzkin
México, Libraria-FCE, Libros sobre Libros
2004, XVI + 88 p., ISBN 968-5374-08-2
Prólogo
Aparentemente, la venta de libros es una actividad sencilla, cuyo
control no requiere más que la suma y la resta. El librero
convierte el dinero en libros y, luego, vuelve a convertir los libros
en dinero: en "más dinero" que el que costaron
los libros originalmente, suficiente para cubrir los gastos de toda
la operación y para obtener un poco de margen extra.
En realidad, no es una tarea tan simple.
Rara vez se examina, o ni siquiera llega a reconocerse, el obstáculo
más importante que presenta la correcta venta de libros,
a saber, la forma en que el librero lleva un registro del funcionamiento
del negocio y, como resultado, la estrategia equivocada que utiliza
para su negocio. La contabilidad convencional de las librerías,
utilizada casi universalmente por los libreros, mide el rendimiento
financiero del negocio en relación con las ventas. El componente
clave en esa medición se percibe como la diferencia entre
el costo que los libros tienen para el librero y el precio al que
éste los vende -la utilidad bruta o el margen bruto-. Cuando
los libros son vendidos al por menor, el margen bruto es igual al
descuento que el librero obtuvo al comprar los libros. Restando
al margen bruto los gastos de operación del negocio se obtiene
la ganancia, o la pérdida, neta.
Lamentablemente, la rentabilidad bruta sobre las ventas (RBSV)
nada nos dice acerca de cuán correctamente el librero invirtió
su dinero, que es el primer paso para el proceso de conversión
y de reconversión. Dos libreros, con un millón de
dólares en ventas cada uno, pueden tener un margen bruto
sobre las ventas de $400 mil -con lo que habrían obtenido
un descuento promedio del 40 por ciento- o, lo que es igual, del
40 por ciento de las ventas. Ambos consideran que sus resultados
financieros son equivalentes, aunque uno tenga una inversión
promedio en inventario de $150 mil -un margen bruto de $2.67 por
dólar invertido- y el otro, una inversión de $600
mil (un margen bruto de $0.67 por dólar invertido). El primer
librero está invirtiendo su dinero de modo más prudente
y tiene muchas más posibilidades de prosperar más
rápidamente. Sin embargo, los números que ofrezca
el contador tomando como base el índice de la RBSV no darán
ninguna pista al respecto.
Si, en lugar de libros, el librero comprase una librería,
la rentabilidad sobre la inversión requerida para comprar
el negocio sería un punto mucho más central que la
rentabilidad sobre las ventas. Y, por supuesto, sólo podría
conocer aquella una vez que el librero se convierta en propietario
de la librería.
Un índice mucho más útil que la RBSV -ciertamente
más eficaz para orientar la conversión de dinero en
libros- es la rentabilidad bruta sobre la inversión en inventario
(RBSII), que mide el grado de productividad con que el librero está
utilizando el capital de trabajo. La rentabilidad bruta sobre la
inversión en inventario se calcula multiplicando el margen
(la diferencia entre lo que el librero paga por los libros y lo
que obtiene por ellos) por la cantidad de veces que cada dólar
invertido ha sido vendido y reinvertido ese año, lo que denominamos
"rotación de inventario".
Por desgracia, son muy pocos los libreros que calculan la rotación
de inventario y, menos aún, los que miden su efecto sobre
el rendimiento financiero de su negocio. La rotación de inventario
puede pasar inadvertida con mucha facilidad porque nada de lo relativo
al funcionamiento diario del negocio fuerza al librero a centrarse
en ella. Siempre hay otros asuntos que parecen más urgentes.
Debido a las complicaciones que surgen a diario, el librero se
ve obligado a tomar todo tipo de decisiones incidentales y, a veces,
se encuentra ante la difícil situación de tener que
elegir una alternativa de entre muchas otras. Para convertir el
dinero en libros, el librero debe elegir los títulos y decidir
la cantidad de cada uno. Para seleccionar los títulos que
aún no han sido publicados, generalmente cuenta con la asistencia
del representante de la editorial, quien le da al comprador de la
librería la información relacionada con los títulos
de próxima aparición y le sugiere la cantidad de ejemplares
por título que debería tener en existencia. Si bien
esto es de ayuda, la información de algunos representantes
de ventas es más confiable que la de otros y, en última
instancia, el librero sabe que los ingresos del representante dependen,
por lo general en forma directa, del volumen de la orden de compra
que logre. Además, los representantes de muchas editoriales
dejan una gran cantidad de librerías sin visitar. De hecho,
algunas editoriales pequeñas directamente no cuentan con
representantes de ventas.
Muchas de las decisiones que debe tomar el librero se refieren
no a los títulos de próxima publicación, sino
a los títulos que ya tiene en la librería. ¿Debería
comprar más ejemplares de este o de aquel título?
¿Debería devolver a la editorial, para su acreditación,
los ejemplares remanentes de este título o de aquel otro?
Para estas decisiones, el representante de la editorial no suele
ser muy útil o, a veces, no se puede contar con su ayuda
en el momento en que uno la necesita.
Además de la necesidad de conocer la clientela de la librería
así como los libros y la posibilidad que tienen de ser vendidos,
la selección de los títulos y de las cantidades se
complica todavía más cuando se toman en consideración
los descuentos, el derecho a realizar devoluciones y las condiciones
en que éstas deben realizarse. Cada editorial ofrece distintos
descuentos según el volumen de los pedidos y las combinaciones
de títulos. Aunque las últimas tendencias se orientan
hacia un descuento fijo, tradicionalmente cuanto mayor es el pedido,
mayor es el descuento. Pero cuanto mayor es el pedido, aumenta el
peligro de devoluciones (suponiendo, por supuesto, que la editorial
acepta devoluciones de exceso de inventario). Cada editorial tiene
sus propias reglas respecto de las devoluciones: el plazo en el
que las acepta, si realiza una acreditación total o parcial,
si requiere una autorización previa, si los saldos acreditados
son pagados o si quedan a cuenta de futuras compras.
Para realizar reposiciones -y, a veces, para comprar títulos
por primera vez- el librero debe decidir si le comprará directamente
a la editorial o si le comprará a un distribuidor o, en Estados
Unidos, a un mayorista. Quizá decida hacer ambas cosas: comprar
ejemplares de "emergencia" a un mayorista y efectuar la
compra principal a la editorial. Habitualmente, el mayorista ofrece
descuentos inferiores, menos favorables que los que ofrece la editorial,
pero entrega los libros más rápidamente y permite
a los libreros combinar varios títulos de los catálogos
de distintas editoriales. Los mayoristas, en general, requieren
un pago inmediato, en tanto que las editoriales suelen aceptar pagos
demorados sin aplicar sanciones. Las consecuencias de interrumpir
la relación con un mayorista pueden ser más graves.
La pérdida temporal de los servicios de un mayorista, en
efecto, impide al librero realizar pedidos especiales y lo obliga,
incluso cuando tiene que realizar una reposición normal,
a dejar algunos títulos sin reponer hasta que pueda reunir
un volumen considerable para realizar un pedido directamente a la
editorial.
Los mejores descuentos de las editoriales dependen de que el volumen
de los pedidos -a cada editorial- sea lo suficientemente importante
como para alcanzar un atractivo "nivel de descuento",
aunque, como se mencionó anteriormente, en la actualidad
ese volumen puede ser relativamente bajo. Por esta razón,
puede resultar mucho más fácil trabajar con una editorial
grande que con una pequeña. En lugar de perder el descuento,
el librero puede dejar algunos títulos sin reponer durante
algún tiempo hasta poder realizar un pedido que alcance un
volumen aceptable. Además de las ventajas que representan
los descuentos, la compra directa a la editorial -tanto ejemplares
nuevos como reposiciones- se considera un factor importante para
obtener dinero proveniente de la publicidad compartida, para asegurarse
de que el representante continuará llamando a la librería,
para participar en las giras de los autores y para gozar de otros
beneficios que ofrezca la editorial.
La decisión respecto de cada título que se comprará
y de cada pedido que se realizará, y la combinación
de ambos, a menudo está fuertemente influida por las claras
y obvias ventajas que representan los descuentos asociados con cada
decisión. Parece posible evaluar tales decisiones en forma
simple, utilizando el descuento como guía. Pero aun si esa
guía fuese válida para las decisiones acerca de qué
títulos comprar, ¿qué guía debe utilizar
el librero para determinar el surtido de títulos que ofrecerá
su librería? La variedad del inventario que se compra, se
mantiene y se devuelve no suele decidirse conscientemente; es el
resultado de cada decisión individual respecto de cada título.
Lo que queda constituye la variedad del inventario.
El librero puede verse en la posición de decidir si ofrecerá
descuentos a sus clientes minoristas -y respecto de qué títulos
y en qué porcentajes-. Con frecuencia este punto resulta
problemático, ya que una librería competitiva que
ofrece descuentos, por lo general la sucursal de una cadena, puede
encontrarse con que tiene un efecto negativo en sus ventas.
Los libreros aceptan, en forma generalizada, que excepto por los
obvios porcentajes de descuentos y por su efecto aparentemente directo
sobre el margen que cualquier libro puede dejar una vez vendido,
no existen números confiables que les sirvan de parámetro
para sus decisiones cotidianas. Salvo cuando se trata del simple
objetivo de obtener el máximo descuento posible para maximizar
las utilidades, se da por supuesto que el parámetro es aportado
por el sentimiento no cuantificable de "ser un librero",
que permite traducir la experiencia en un conocimiento gracias al
cual es posible juzgar qué títulos y cuántos
ejemplares de cada título hay que mantener en el inventario,
cuándo realizar un pedido y de cuántos ejemplares,
y qué títulos devolver y cuándo hacerlo.
Cualesquiera que sean las razones -diferencias en la clientela
de la librería, diferencias en las personalidades de los
libreros, la proliferación de títulos incluidos dentro
del sistema-, los libreros no han encontrado un método útil
de navegación, matemáticamente fundamentado, para
manejar su negocio, como lo eran las estrellas del firmamento para
los capitanes de los barcos.
Sobre todo, en tanto que navegantes, es necesario que sepamos adónde
queremos ir. El librero se mueve en un negocio que consiste en convertir
el capital de trabajo en libros, los que constituyen su "inversión
en inventario", y luego los libros nuevamente en capital de
trabajo. El objetivo es que las decisiones que se adopten respecto
de la compra y el aprovisionamiento produzcan la mayor rentabilidad
posible a partir de esa inversión.
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