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EDITORIAL
¿Tienen las librerías futuro? ¿Sobrevivirán?
Es claro que sí, siempre y cuando se adapten a las nuevas
circunstancias de entorno y circulación del libro, pero sobre
todo a la nueva noción de lectura y del libro. La lectura
ya no es solo leer libros. Se leen muchos tipos de textos, incluidos
los provenientes del ámbito audiovisual y de internet. Y
el lector ya no es ese personaje decimononómico burgués
sentado en un cómodo sillón de cuero (siempre hombre)
que disfruta de un libro importado de Francia, mientras fuma un
puro.
La lectura, los lectores y los libros han cambiado. Eso es determinante
para tomar una posición como libreros. Pero algo es claro:
los lectores de libros han disminuido y es muy probable -si los
estados no hacen algo por evitarlo- que literalmente desaparezcan.
Entre tanto, el librero lucha a brazo partido por hacer socialmente
representativo su espacio. Pero su labor se verá más
desconocida si no hace algo: cazar. Cazar lectores. El librero no
puede continuar siendo un hombre o mujer quejoso, nostálgico
de un tipo de lector que ya no existe. Tiene que salir a cazar sus
lectores. Tiene que buscar libros, revistas y materiales que atraigan
a sus lectores. Tiene que hacer promociones, traer los autores que
todos leen, tiene que pensar comercialmente. Un librero desafiante
abre su librería, la saca a la calle. Los otros se lamentan
sobre un destino que ya no fue.
Por favor envíe sus sugerencias y comentarios a: redlibrerias@cerlalc.org
Carlos Sánchez Lozano.
Editor del Boletín Red Librerías.
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