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El negocio librero frente a
la realidad de la comercialización multicanal del libro.
Por Richard Uribe Schroeder, Consultor Internacional
del CERLALC
Los editores utilizan diferentes canales para la comercialización
de sus fondos editoriales, lo que les permite alcanzar de manera
simultánea diferentes segmentos del mercado. Esta realidad
se hace palpable si la sustentamos con las estadísticas e
informaciones recientes.
Los siguientes cuadros se construyeron con la información
que suministraron las Cámaras del Libro de diferentes países
de América Latina.
La información promedio para los siguientes países:
Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras,
México y Venezuela se gráfica en el siguiente cuadro.

Vemos como en todos los segmentos la librería representa
entre la mitad y un tercio de las ventas de las editoriales y que
otro tipo de organizaciones detallistas como son los puntos de venta
de las grandes superficies oscila entre un 3% y un 16 % dependiendo
del segmento.
Las mediciones de ventas de las editoriales por canal
más completas y cercanas a la realidad en la región
son las de Colombia y México .Para algunos podría
resultar sorprendente que los dos países tengan estructuras
casi idénticas y en ambos países, para el total del
mercado, las librerías representan el 32%, cifra muy similar
a la de los Estados Unidos 33%. En Francia es del 38% incidiendo
en este hecho las cadenas culturales como FNAC. En estos dos países
las ventas de las grandes superficies son mayores 14% y18% que en
Colombia y México donde ascienden al 11% y 10% respectivamente.
Si la participación de las librerías es similar en
los cuatro países, entonces la mayor participación
de las grandes superficies en los países más desarrollados
podría explicarse dentro de un contexto que no deteriore
las ventas de las librerías.
Las realidades del mercado llevarán a las librerías
a actuar activamente en la consecución de clientes y en las
negociaciones para que las condiciones de compra no se menoscaben
frente a la de los otros canales detallistas. Talvez aquí
las Asociaciones Gremiales podrían contribuir.
Hace tan solo un par de años los proveedores de computadoras
visitaban las universidades, pero muy pocos hacían visitas
a colegios o las escuelas públicas. Hoy sería impensable
que un gerente de ventas no tuviese a este segmento en su plan estratégico.
Que en estos centros educativos se invierta tanto, más o
menos en las aulas colectivas de Internet que en sus bibliotecas
no debería ser una cuestión de los directivos de los
colegios y escuelas, es también una cuestión de los
editores.
Los habitantes de las medianas y grandes urbes prefieren
ir a los hipermercados, dado que en estas tiendas de autoservicio
por lo general les ofrecen en un solo sitio una inmensa selección
de productos y servicios con buenos precios, producto de los márgenes
bajos que estas organizaciones comerciales aplican para asegurar
el nivel de tráfico de los consumidores que requieren para
alcanzar los altos niveles de venta. Las ventas por metro cuadrado
por habitante de las grandes superficies han crecido en todos los
países del mundo. Lo mismo pasa con las de los grandes centros
comerciales. Aquí caben un comentario y dos preguntas: ningún
editor dejará de negociar con las grandes superficies el
volumen de libros que se puedan vender en un autoservicio, si las
condiciones de compra no deterioran sus márgenes por que
sabe que hay segmentos del mercado como por ejemplo la literatura
infantil, los almanaques mundiales o algunos de los bestsellers
que la gente compra por impulso.¿Y quien le impide a un librero
negociar en estas organizaciones un punto de venta en concesión
? ¿O quién le impide a un librero establecer su librería
en un centro comercial? Los editores siempre utilizarán los
canales más activos para sus ventas. Creo que allí
está una de las cuestiones claves. La relación del
editor y el librero en la perspectiva de los canales debe potencializarse
para que éste siga siendo útil para la rentabilidad
de los dos negocios.
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