UN AUTOR
Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005
Un escritor “raro”, nada propenso a realizar una obra de alcance popular como la de los autores del boom latinoamericano, calificado por sus críticos de heterodoxo y permanente experimentador literario, ha obtenido el Premio Cervantes 2005. Se trata del mexicano Sergio Pitol (Puebla, 1933). Proveniente de una familia burguesa a la que la Revolución expropió gran parte de sus bienes, tempranamente huérfano, Pitol se refugió en la lectura, con el apoyo de su abuela que le enseñó el inglés y el ruso. Graduado de abogado antes de los veinte años, inició de modo independiente un largo periplo por países europeos – Francia, Hungría, Polonia, Checoslovaquia y la Unión Soviética - y por China hasta que fue nombrando oficialmente como diplomático en 1960, cargo en el que se pensionó en 1993.
El jurado que le ha concedido un premio de 105 mil dólares, presidido por Víctor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua, ha resaltado la tarea de Pitol como traductor, "importantísima para los hispanohablantes", al tiempo que agregaba que ha sido un “mediador fundamental para el conocimiento de escritores que de otra manera hubieran tenido difícil acceso". En efecto, Pitol ha traducido obras de Henry James, Chejov, Thomas Bernhard, Stevenson, Gogol, entre otras. El jurado también ha llamado la atención sobre la obra narrativa, ensayística y memorialista de Pitol "su doble dimensión de novelista y ensayista, su capacidad para adelantarse a lo que son tendencias muy acentuadas en los últimos años de lo que es la novela abierta, que integra no sólo la narración, sino la reflexión y el ensayo, es decir, una fusión de géneros".
Pitol, con muy buen humor, en una entrevista con El País de España ha sugerido que considera su obra nacida de un exilio literario voluntario, ajena a los fastos de los realismos latinoamericanos: “ Soltar amarras, enfrentarme sin temor al amplio mundo y quemar mis naves fueron operaciones que en sucesivas ocasiones modificaron mi vida y, por ende, mi labor literaria. En esos años de errancia se conformó el cuerpo de mi obra". Sin duda este premio es el reconocimiento a un trabajo de orfebre, deliberadamente marginal, dirigido a lectores que lo consideran autor de culto, virtudes que han llevado al gran cronista mexicano Carlos Monsiváis a decir que “Sergio Pitol ha escrito libros iluminadores, eso se sabe. Son un testimonio del caos, de sus rituales, su limo, sus grandezas, abyecciones, horrores, excesos y formas de liberación. Son la crónica de un mundo rocambolesco y lúdico, delirante y macabro. Esperpento, Cultura y Sociedad son sus grandes dominios. La inteligencia, el humor y la cólera han sido sus grandes consejeras."
A juicio de este reseñista los libros claves de Pitol son Domar a la divina garza (1988), La vida conyugal (1991), El arte de la fuga (1996), Todo está en todas las cosas (2000) El viaje (2000) y ese extraordinario collage, a mitad entre cuento, relato autobiográfico y ensayo, que es El mago de Viena (2005).