En México quedan 523 librerías de más de 700
Por Dalia Martínez Delgado / Cambio de Michoacán
De las poco más de 700 librerías que existían en el país en 1995, a la fecha sólo quedan 523, de acuerdo con las cifras oficiales de la Red Oficial Educal, que es el sistema de librerías paraestatales que dependen del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
Además de este fenómeno, la industria editorial en México ha descubierto que contrariamente a lo que se creía, el sector intelectual del país no es el mayor consumidor de obras, sino que ahora la demanda se ha diversificado en el ciudadano medio y el comprador ocasional, que representan para la venta de los libros en general 18, 56 y 26 por ciento respectivamente, según comenta, vía telefónica, Alberto Achar, gerente de Mercadotecnia de la Casa Gandhi, la cadena de librerías más grande de México.
De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), "se han hecho grandes esfuerzos institucionales para comercializar los libros a nivel nacional, pero sobre todo por hacer conciencia en el hábito de la lectura, más allá de las librerías, bibliotecas y/o salas y clubes de lectura".
No obstante, en diez años la extinción de librerías se ha elevado a casi 20 por año, lo que merma la participación per cápita en el país, en contraposición con otras naciones y las recomendaciones de organismos internacionales, como la ONU, dijo el director general de la Caniem, Guillermo Cochram Garza.
Ejemplificó que en México se tienen 523 librerías para poco más de 100 millones de habitantes, cuando en España se tiene una por cada doce mil; en Argentina, una por cada quince mil y en Costa Rica incluso una por cada 27 mil habitantes.
Como en todo, las grandes librerías nacionales, que incluso alcanzan a franquiciarse, son en parte las culpables del cierre de pequeñas y viejas librerías de "barrio", ya que las primeras, por la adquisición a gran escala de volúmenes, pueden bajar los precios de los títulos a niveles imposibles para las pequeñas, reconoce el mismo director de la Red Educal, Henoc de Santiago.
De Santiago admite no obstante que así como se han dado cierres importantes se han abierto nuevas y grandes cadenas de casas libreras, que sin embargo no alcanzan a resarcir la pérdida.
Según la consulta hecha por este medio en la página de Internet de la Caniem, Michoacán cuenta con quince librerías y puntos de venta de libros, una librería universitaria, una librería de editoriales y nueve puntos diversos de venta de libros.
A nivel nacional son 606 las librerías, oficinas de venta y distribución de libros, de éstas 65 cuentan con 406 sucursales en los distintos estados del territorio mexicano, 36 son librerías universitarias, 135 son librerías y expendios de las propias editoriales y 269 son considerados puntos de venta, aunque su giro comercial principal no es éste.
Por áreas geográficas, además de la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Veracruz son los estados con mayor número de librerías y puntos de venta, mientras que Colima, Tlaxcala, Nayarit y Baja California Sur, con menos de diez en cada caso, son los que tienen menos.
En el DF se concentra el mayor número de puntos de venta con 98 en total y mayor cantidad de librerías, expendios de editoriales y otros puntos de venta.
El estado de Jalisco es el tercero en el país por puntos de venta con 72 en total y el estado de Nuevo León es el cuarto con 66, pero el estado de Veracruz, en quinto lugar por total de puntos de venta, cuenta con mayor cantidad de librerías.
Por otro lado, según mencionó, en la librería Gandhi, que cuenta con una pequeña sucursal en esta ciudad de Morelia, se tenía una visión errónea de mercado potencial consumidor de libros.
"Hasta no hace mucho nosotros creíamos que quienes nos compraban frecuentemente libros, de cualquier título, eran los intelectuales, periodistas, filósofos, etcétera, pero después de un sondeo que hicimos, grande fue nuestra sorpresa al descubrir que nuestros principales consumidores eran estudiantes, lectores ocasionales y en general gente que se cree que no lee mucho o nada".
Por ello mencionó que sus esfuerzos ahora se han diversificado y han ido en busca del lector «no lector», que de vez en cuando, ya sea por gusto u obligación, compra un libro.
Información cedida por el librero venezolano Ángel García Borges
(libreriama@cantv.net)