EDITORIAL
Están concluyendo cinco intensos meses de trabajo en el CERLALC. Mucho de estos meses han estado dedicados a los libreros. Hemos realizado en total cinco cursos que contaron con la participación de un centenar de libreros de todo el continente, desde México, hasta Chile y Argentina. Empezamos esta tarea en La Antigua, Guatemala, con la Licenciada Adela Castronovo y el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional ( AECI ), allí realizamos el curso “El fomento a la lectura desde el punto de venta”. Pasamos luego a Panamá en donde realizamos el mismo evento gracias al decidido compromiso del gobierno panameño (su Ministerio de Educación y su Instituto Nacional de Cultura) y la participación de la Cámara panameña del libro, asociación que en este país agrupa también a libreros. En la Feria del libro de Bogotá iniciamos otro circuito de formación, esta vez con el Vicepresidente de la CAPLA, Ecequiel Leder Kremer, y el apoyo de la Cámara colombiana del libro. El tema en este caso fue un poco más amplio: “La gestión integral de la librería”. De Bogotá viajamos a Lima, en donde con la Cámara peruana del libro se replicó el taller, y concluimos en Caracas, trabajando con el Centro nacional del libro (CENAL).
Las conclusiones de estos cinco talleres hacen parte del presente boletín. De manera general sólo habría que subrayar lo que en cada curso fue claro: la sobrevivencia de las librerías depende de los libreros mismos, de su modernización, de su capacidad de gestión y vinculación con otras organizaciones (bibliotecas, sector educativo, gremios y gobierno), y por sobretodo, depende de su capacidad para asociarse y adquirir la capacidad de trabajar en grupo y formar bloques de opinión y gestión. En todos los casos en que esta idea surgió, país tras país, el CERLALC fue claro en que hemos generado la plataforma para que la Red de Librerías exista, en que estamos proporcionando canales de comunicación, formación e información constante, pero que el desarrollo futuro de esta y otras redes de libreros depende de los libreros mismos.
Con este editorial queremos, de nuevo, invitarlos a proponer debates y soluciones a la situación de las librerías. El CERLALC quiere ser el catalizador de la transformación de las librerías del continente, pero son las mismas librerías las que deben asumir su protagonismo en esta transformación.