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EL LIBRERO COMO PROMOTOR DE LECTURA

Nuevos lectores, nuevos clientes

Por Elisa García Amaro de Librerías Gandhi (México D.F.)
elisa.garcia@gandhi.com.mx

La vocación y el negocio del librero pareciera que ya supone que están promoviendo la lectura, es decir, en facilitar y hacer que sus clientes lean. Pero la compra de los libros que ofrece el librero es únicamente un aspecto de la promoción de la lectura. Por razón de su oficio el librero promueve la venta, es decir, pone el libro al alcance del lector. Pero esto de la promoción de la lectura no es tan sencillo, pues el hecho de vender libros no necesariamente supone que se lean, por lo que nos hemos de preguntar: ¿Qué libros? ¿Cuántos? ¿Qué hacer para que el cliente los lea? ¿Cómo interesar al cliente?

Por tanto hay dos aspectos para promover la lectura: primero, que el cliente tenga el libro y pueda leerlo. Y, segundo, que lo lea. El librero está a cargo plenamente de lo primero y está en una posición privilegiada para lo segundo, aunque no es sencillo. En estas líneas ofreceré algunas experiencias en relación con esto último y, de pasada, con relación a lo primero.

El librero ha de conocer los libros que ofrece. Es imposible que lea los “demasiados libros” con los que trabaja en su librería, pero es importante que esté actualizado e informado de las novedades editoriales, reimpresiones, autores, sucesos literarios importantes, títulos agotados, descatalogados, etc. etc. Asimismo, es deseable que conozca el contenido de los libros, lo que puede lograr leyendo la sinopsis, el índice, críticas confiables, etc.

Si no es así, si no conoce “de libros” ni está al tanto de las novedades, no podrá ser el consejero, el orientador, el que recomienda y también el vendedor mismo que cierra la venta con el cliente. En la medida en que conozca más, podrá tratar y ser efectivo con una mayor cantidad de clientes, quienes, como sabemos, son muy variados...

Otra manera de interesar al cliente es la de organizar diferentes eventos, cuando las librerías cuentan con foros ó espacios para realizar actividades para promover la lectura. La explicación de un libro, de un tema abarcado en varios libros, la firma de un autor, etc., son magníficos momentos para interesar al cliente y provocar la lectura.

El departamento de libros para niños y jóvenes también da un gran pretexto para hacerlo. A los niños les fascina que sus papás los lleven a la librería y para ellos es muy importante buscar su libro, escogerlo y hasta ir a la caja a pagarlo. Si los invitas a un mañana de “Cuenta-cuentos” tienes otra forma de irlos interesando y fomentando la lectura. Se les ha de recomendar que cada uno de ellos tenga su “biblioteca” en su propio cuarto. El librero debe de conocer muy bien lo que les interesa leer, de acuerdo a sus edades, escolaridad, etc. Inclusive las editoriales ya tienen el cuidado de marcar las colecciones de diferentes colores según los niveles.

Yo he organizado “visitas guiadas” a las librerías que he dirigido del grupo Gandhi. Invito a las escuelas o colegios para que los maestros programen la visita en la librería. Esto ha resultado un éxito. Habrá niños que nunca han visitado una librería porque sus papás no los llevan, al no haber visitado ellos mismos alguna. La experiencia de la visita es emocionante, pues les hago descubrir nuevos mundos. Les hago el recorrido explicando cómo se acomodan los libros, cómo se buscan, que “palabras mágicas” necesitan para buscarlo: autor, título y editorial. Les platico qué hace el “librero”; cómo se hacen los libros; etc. y en algunos casos dibujan lo que más les haya gustado de la librería. Escogen sus libros, los compran y se van muy felices. Y también sus papás-

Hay personas adultas que nunca han entrado a una librería. Les da miedo, cómo buscar, qué preguntar, si pronuncian bien el nombre, etc. Si ellos no vienen a las librerías yo llevo los libros a ellos. En ferias escolares, empresas, fábricas, clubes deportivos, etc. Les cuento una experiencia en una fábrica de pinturas, en los alrededores de la ciudad de México. Organizamos la feria en dos días dentro de la planta. La población era aproximadamente de 900 obreros y empleados profesionistas. Montamos la exhibición con una selección de títulos de acuerdo al perfil y la “cartera” de los distintos asistentes (es decir, adivinando lo que podrían gastarse). Llevamos un poco de todo: literatura, clásicos, novedades, ficción, no-ficción, libros de arte, discos y videos y libros infantiles para los hijos de los empleados. Llevamos vendedores que explicaron los libros e interesaron a los posibles clientes. Por otro lado, la empresa acordó con nosotros descontar por nómina a los empleados los importes que gastaran, en el número de quincenas que ellos marcaran. La venta y el entusiasmo que provocó la feria en la fábrica fueron muy grandes. Cada año, lo seguimos haciendo.

¿No es esto promover la lectura? Lo anterior refleja el gusto por el oficio, por los libros y tener un poco de imaginación para hacerlo.

Espero que estas vivencias sirvan a los libreros lectores para la promoción de la lectura.