Plan Iberoamericano de Lectura (ILÍMITA) en El Salvador
Por ELENA SALAMANCA
2005 es el Año Iberoamericano del Fomento a la Lectura. El Salvador tiene sus propios planes.
400 años de la primera cabalgada de don Quijote de la Mancha; 740 años del nacimiento de Dante; 120 años de la muerte de Victor Hugo; 100 de la de Friedrich von Schiller y de Julio Verne, 30 de la de Salarrué, 20 de la de Hugo Lindo; 60 años del Nobel de Literatura de Gabriela Mistral y el cumpleaños 80 de Ernesto Cardenal. Todo un año para celebrarlos. Todo un año para leerlos.
2005 es el Año Iberoamericano del Fomento a la Lectura.
Nació este año antes de tiempo: en noviembre de 2003, en la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Bolivia. Ahí, los mandatarios acordaron que los habitantes de los países de habla hispana leerían. Y leerán.
En casa
En El Salvador, las actividades para este año las planifica una rama del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA): la Dirección de Promoción Cultural, liderada por Ricardo Bracamonte.
El director plantea actividades para empapar a El Salvador del ideal de este año y explica: “Cada país debe tener una comisión nacional de fomento a la lectura”.
Los planes ya comenzaron, y la actividad más cercana es la Semana Nacional de la Lectura, del 18 al 22 de abril.
Triste contraportada
Pero tanto festejo tiene un lado triste: analfabeta. Sólo en El Salvador, 805 mil 495 personas eran analfabetas hasta el año 2003, según la Dirección de Estadísticas y Censos (DIGESTYC).
Y el horizonte letrado se achica por los mapas. 39 millones de adultos de los 530 millones de personas que viven en América Latina son analfabetas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Y el panorama ensombrece cuando el resto de la población latinoamericana letrada desprecia su privilegio.