|
Algunas paradojas en torno a
las librerías
Por Richard Uribe Schroeder, Consultor Internacional
del CERLALC
En el estudio realizado por CEGAL de España
sobre el mapa librero de ese país se puede leer la siguiente
afirmación, válida para toda América Latina,
como preámbulo a la justificación del estudio que
por primera vez la situación actual de las librerías
en España :
"El sector de las librerías se ha caracterizado
tradicionalmente por la ausencia de información sistemáticamente
elaborada, hecho que ha dificultado la posibilidad de un conocimiento
riguroso y exhaustivo del sector las librerías, en el que
coexisten empresas de características muy diferentes entre
sí. En general el sector de las librerías tiene un
papel cultural fundamental dentro del mercado del libro. Principalmente
como agentes que garantizan y promueven el pluralismo en la oferta
de libros en el mercado, que a la vez favorecen el acceso de los
lectores a la oferta de editorial y que pueden orientar las decisiones
de la demanda. El reconocimiento de la importancia de esta función
cultural de la librería debe ocupar un espacio destacado
en el contenido de una política pública de fomento
del libro"
En el 2003 el CERLALC realizó "el primer
estudio de los canales de distribución del libro en América
Latina, con énfasis en las librerías", tarea
que estuvo a mi cargo. Durante más de seis meses lideramos
procesos con la colaboración de diversas personas y empresas
en siete países para levantar el primer mapa de librerías
de América Latina, que se convirtió en la fuente para
la publicación del directorio de librerías de América
Latina del CERLALC, hoy consultable en la página www.cerlalc.org
y se redactaron las primeras páginas con aproximaciones a
la realidad librera de cuatro países: México, Costa
Rica, Colombia y Chile con algunas variable que explican tendencias
y problemáticas en otros países.
Y los dos estudios son poco conocidos por los libreros
del continente.
He aquí una gran paradoja del sector librero: la actividad
de la cadena de valor del libro que nació primero en Latinoamérica
no había sido objeto de estudios que permitiesen conocer
su evolución y desarrollo. ¿Tal vez no se veían
como necesarios los estudios? ¿Sería que la labor
librera no tenía un peso económico de importancia
para que los gobiernos o las academias económicas o los investigadores
se hubiesen visto en la necesidad de realizar los estudios, como
sí lo hicieron con tantos otros sectores de la industria
y del comercio? ¿O tal vez la falta de organización
gremial de librerías existente en la mayoría de los
países fue lo que determinó la carencia? ¿O
si en las investigaciones que tienen las Cámaras del Libro,
acaso estuvo primero el conocimiento de la actividad de la producción
editorial antes que el de la comercialización?
Con seguridad podríamos hacernos muchas preguntas
adicionales. Sin embargo ya no es necesario. Lo importante es reconocer
que tenemos dos estudios pioneros, y por lo tanto se convierten
por fuerza mayor en referentes de partida para nuevas investigaciones
con mayor cobertura, nuevos enfoques y diferentes apreciaciones
sobre los resultados en cada país y de la región permitiendo
así cualificar los análisis y volverlos útiles
para que ustedes tracen proyectos, plataformas de desarrollo, planeaciones
estratégicas empresariales del sector o finalmente -por qué
no- las políticas para su desarrollo.
He recibido la invitación de escribir una columna
cada tres semanas con comentarios sobre los resultados de las investigaciones
reseñadas. Mis apreciaciones serán personales y no
comprometen a ninguna institución y se forjan en las investigaciones
que he realizados para el CERLALC y para las demás entidades
gremiales del sector del libro en Colombia y en Latinoamérica,
a las que he estado vinculado por más de veinticinco años.
El ánimo que tengo se motiva en las respuestas y enseñanzas
de quienes como miembros de la red de librerías de Latinoamérica,
libreros de profesión nos aporten para darle sentido real
a la estadística.
En el ámbito editorial, el negocio no es vender
contenidos ni transportarlos en soportes diferentes (papel, audio,
video, e-books) como lo señala Juan C. Carponi en su artículo:
"Breve Introducción al marketing para editores"
publicado en el libro El mundo de la edición de libros (Piados,
Buenos Aires, 2002). El negocio es que la gente -lectores, regaladores,
padres, docentes- viva, sienta, como necesidad el uso y la compra
de libros.
En esa perspectiva son varios los productos los que
pueden satisfacer esas mismas necesidades. Como entretenimiento
y emoción, un libro puede ser sustituido por paseos, cines,
teatro; como aprendizaje, por un padre o maestro; como un regalo,
por otro tipo de regalos. Y viceversa, el libro puede sustituir
un número interminable de cosas, sostiene Carponi. Puede
ser que le atribuyamos al libro muchas cualidades y atributos que
lo hagan único, y seguramente lo será para un grupo
de lectores, pero en la realidad la lectura como terminación
de la cadena de valor del libro enfrenta para miles y miles de personas
diferentes alternativas, en especial cuando se trata de la lectura
por placer, aquella que se da en los espacios que nos brinda el
tiempo libre.
Por ello quisimos terminar este artículo presentando
dos cuadros para compartirlos con ustedes, nuestros afiliados, como
uno de los tantos telones de fondo que pueden enmarcar las estadísticas
recopiladas y que analizaremos en próximos boletines.
El primero sobre las preferencias de la actividad
de la lectura en un país como Alemania, con cultura lectora,
gran producción editorial, con dos empresas distribuidoras
atendiendo a su vez los pedidos de las cuatro mil librerías
existentes. Y el segundo sobre las preferencias en una ciudad San
Pablo de Brasil. Saquemos nuestras propias conclusiones.
|