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Comentario de Ecequiel Leder Kremer (Presidente
de CAPLA, Cámara Argentina de Papelerías, Librerías
y Afines) sobre el taller virtual dirigido a los afiliados a la
Red Latinoamericana de Librerías, evento realizado entre
el 27 de octubre y el 12 de noviembre de 2003 y cuya temática
fueron los inventarios.
Me parece excelente la iniciativa del Cerlalc y de Alianza Global
de Unesco de generar un Taller virtual de formación de libreros
y los puntos que allí se abordan. El buen manejo de inventario,
lo comparto, es uno de los factores de éxito en la gestión
librera. Por lo que veo en los dos primeros módulos se trabaja
exhaustivamente sobre la imposición del concepto de inventario.
Está muy bien.
Por otro lado, el manejo de un stock sumamente dinámico
en parte y bastante estático en otras ocasiones es uno de
los puntos de mayor complejidad con que nos enfrentamos los libreros.
Hay que insistir a los libreros con la idea de que con un buen sistema
de administración de stock deberemos trabajar mucho menos
y además lo haremos en forma más eficiente. Ganaremos
más dinero (probablemente).
También debemos aprender a cuantificar cada variable y ponderarla
en los algoritmos de análisis que nos ayudarán en
la toma de decisiones. Hay que recordar que una empresa librera
que administre sus fondos en forma sistemática y rigurosa
se torna más apetecible para las editoriales que depositarán
sus libros en ella con mayor confianza y estarán dispuestas
a realizar una mayor inversión en ese punto de venta.
Todos sabemos que los editores odian no contar con información
confiable acerca de lo que pasa con sus libros en el punto de venta.
En estos momentos muchos trabajamos sobre el proyecto de dar a cada
editor acceso en línea a la información de su fondo
en el punto de venta (y su contrapartida: los libreros abrimos la
información a los editores y los editores a los libreros).
Esto permitiría, entre otras cosas, acortar los tiempos de
reimpresión de un título que se está agotando,
con el evidente beneficio para todos que esto implica y saltear
en muchos casos la diaria y tediosa consulta telefónica del
librero al editor.
También debe tenerse en cuenta que muchas veces a los libreros
el análisis de estas cuestiones nos abruma bastante y nos
sentimos abatidos al visualizar las numerosas tares que hay que
realizar. En este sentido creo que el planteamiento debe ser: "Si
usted no puede hacer todo, puede seguramente empezar a hacer algo".
No olvidemos que algunas librerías no pueden costear un operador
de tiempo completo para mantener su sistema al día (uno de
los aspectos al que apunta el sistema ISBN virtual que está
desarrollando la Cámara Argentina del Libro -CAL). Sin embargo
puedo sistematizar los datos de mis ventas con una inversión
menor y dejar para después el control de inventario completo.
Para finalizar, nunca está de más recordar que el
mejor de los sistemas será en el mejor de los casos un ayudante
tonto, que debe estar al servicio del librero. No hay sistema que
nos anticipe las posibilidades de venta de un libro. Ni siquiera
cuando él autorregistra todo un historial de ventas en nuestras
bases de datos. El olfato del librero, sus lecturas, su experiencia
y su pulso siguen siendo (por cuánto tiempo no importa) la
herramienta más valiosa con que podemos contar y que hace
la diferencia entre un lugar donde se apilan y venden libros y una
librería. Los lectores saben apreciar esto.
Bibliografía compartida
Esteves, Sagastizábal y otros. El mundo de la edición
de libros. Paidós. Buenos Aires, 2002.
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